sábado 9 de enero de 2010

Los cojones de un pueblo - (9/365)


Quizás con esta foto rompa por un día lo que formalmente debe ser un proyecto 365, porque no la tomé hoy, sino hace unos meses en Washington D.C. Pero en este país hay que revelarse, romper todo y volver a comenzar. La tenía guardada y nunca la publiqué pero tampoco la quería borrar porque sabía que algún día la publicaría, porque lo que significó para mi ese momento, es lo que estoy sintiendo hoy.

Esta foto significaba mucho para mi, porque estando en otro lugar, quizás en una de las ciudades más importantes del mundo, estaba viendo un pedazo de mi país: La estatua de Simon Bolívar en su caballo en Washington. De sólo verla se me vinieron mil cosas a la mente; que algo tan imponente y con tanta fuerza no refleje lo que en verdad es nuestra patria hoy en día, un país de mierda, caído y manejado descarriladamente por la ignorancia. Parece imposible quebrar un país como Venezuela, pero el odio ideológico puede más que todo. En este país hacen falta cojones, y estos cojones gigantes que tiene el caballo de bolívar y que predican libertad en nuestro escudo, están de adorno. Militares comprados, un pueblo lleno de odio y resentido, es lo que abunda. Hoy me da asco ser venezolano, ojalá se hundá este maldito país, porque los primeros que se van a hundir los que han apoyado este proyecto, y todos pagarán por este daño irreversible que le han hecho a Venezuela, por la brecha de odio que han hecho entre hermanos, familias, entre nuestros mismos hermanos colombianos, todo cae por su propio peso, todo se devuelve.

1 comentarios:

Luznel dijo...

Muy cierto lo que dices Pich :( el rollo es que tanto tú como yo somos unos más del montón que no tenemos cojones, que tenemos miedo será? de ir a la calle, de luchar por lo que merece Venezuela.Por otro lado, cada quién tiene lo que se merece, y al ser como somos realmente nos merecemos lo que nos pasa.