
Mi abuela siempre fue una abuela de espíritu joven. Hasta hace poco manejaba, hacía diligencias, etc. Desde hace un par de años decidió no pintarse más el cabello, desde ese mismo momento me pude dar cuenta de que ya ese espíritu juvenil se había cansado y se había acoplado a la edad de su cuerpo. Hoy en día no maneja, repite las mismas preguntas y muchas cosas más que me ponen triste por el cariño que le tengo. Sé que es normal, hacia allá vamos todos y es parte del ciclo de la vida, pero todavía me sigue sorprendiendo cada vez que la veo. Quizás sus cabellos sostenían su juventud.




















